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La foto (no de muy buena calidad, pero la cámara de fotos se nos quedó sin pilas y tuvimos que tirar del móvil) corresponde al punto geodésico situado en lo alto del pico del Ocejón, a 2048 metros de altitud.
Ayer junto a mi chica y unos amigos hicimos una ruta de senderismo/trekking desde el pueblo de Majaelrayo hasta este pico. Se salvan unos 900 metros de altitud en una ruta de unos 15 kilómetros, contando ida y vuelta (creo que nosostros nos despistamos un poco e hicimos alguno más).
Nos tocó subir laderas bastante empinadas (no hacía falta escalar pero casi. Desde luego si que había que ayudarse con las manos en algunos tramos y el corazón se te ponía a mil con el esfuerzo. Y eso que yo estoy acostumbrado al ejercicio físico).
Además había tramos con roca de pizarra bastante suelta en los que había que ir con cuidado y también había nieve que estaba dura, incluso hecha hielo en algunas zonas, con lo que había que tener precaución para no resbalar. Y mi calzado (unas zapatillas de fitness de 10€ en el decatlon) no era desde luego el más adecuado. Haríamos la ruta en uns 5 horas, parando a comer y a hacer fotos en la cima (aunque el día no permitía mucha visibilidad).
Acabamos todos agotados. Con dolores y agujetas por todo el cuerpo. Especialmente las piernas. Con las rodillas y tobillos maltrechos. En fin, una pena. Y hoy tocaba madrugar.
Cansados... pero felices. La sensación de notar como tu cuerpo se esfuerza para lograr su objetivo pase lo que pase. El control de tu mente sobre cada músculo de tu cuerpo para que aplique la fuerza necesaria de forma coordinada con el resto para no perder el equilibrio y seguir avanzando. Las bocanadas de aire puro llenando y limpiando los pulmones. La inmersión en el medio natural. Un paisaje más propio de Suiza que de La Mancha. El premio y la alegría indescriptible de llegar a la cima. La relajación total tomando un reconfortante cafetito en el bar del pueblo al acabar... La única pega, la niebla, que no nos dejó contemplar del todo bien la espectacular vista que había desde la cima.
Un día, digamos... pleno. Que me apunten para la próxima.
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