martes, mayo 13, 2008

Parada y reflexión

Hace prácticamente dos años que comenzó este blog.
Sin temática fija, sin propósito claro, sin saber cuánto iba a durar ni con qué frecuencia se iba a actualizar.
Con el único narcisista propósito de poder tener un espacio desde el que dar salida a cualquier cosa que pudiese pasarme por el melón.
En ese tiempo he posteado artículos de varias temáticas. Alguno de ellos, he de decirlo, me han gustado bastante a mí mismo. Otros (la mayoría) son simples chorradas.
Hay gente que se ha pasado por aquí y gente que ha dejado sus comentarios. Es de agradecer.
Hay incluso amigos que se han animado a escribir su propia bitácora, lo cual es muy satisfactorio.
He tenido alguna temporada más febril, en la que hacía varias publicaciones a diario, y otras, como últimamente, en las que prácticamente no escribía nada o sólo una frasecilla chorra de vez en cuando.
He pensado si merecía la pena seguir teniendo abierto el sitio o no, y me he dicho que mientras siga cumpliendo la función para la que fue creado (un poco de desahogo personal) seguirá abierto. Y que no me debe preocupar si me tiro meses sin escribir o si de repente empiezo a publicar una novela por capítulos diarios. El blog está creado básicamente para mí mismo (y si alguien le encuentra algún interés o aprovechamiento, será maravilloso, pero no es ese el objetivo principal).
No busco que me lean, sino escribir, y el mejor ejemplo es esta misma entrada.
Señores, hagan más de lo que realmente quieren y menos de lo que se supone (otros suponen) que hay que hacer. Y no hay por qué dar explicaciones a nadie. Un consejo de su amigo, que les quiere.